Según estudios comer siempre en soledad podría afectar la salud. Una nutricionista nos cuenta siete buenas costumbres que se pueden adoptar para hacer del momento de las comidas un hecho saludable aun cuando comemos sin compañía.

 

La soledad y la comida, por lo general, no se llevan bien. Solemos saltearnos la cena o, por el contrario, comer más de lo necesario sin darnos cuenta o en repetidos momentos del día y de forma poco saludable. Es un hecho que muchas personas viven solas y que no por ello el hábito de comer correctamente debe ser diferente. “La soledad puede ser una aliada o un problema a la hora de alimentarse, porque, si bien es cierto que por un lado no están las tentaciones que suelen haber cuando se comparte la mesa con alguien que descuida su alimentación, por el otro tampoco se cuenta con el espejo de otro ni la conversación que hacen del comer un acto social, donde se le resta al alimento su rol protagónico”, explica la licenciada en Nutrición y especialista en Nutrición orthomolecular María Florencia Ramos, a quien muchos pacientes le comentan que como están solos, se saltean el almuerzo o la cena y después ante el hambre que ataca de imprevisto terminan comiendo cualquier cosa que tienen a mano: “No disfrutaron de su alimento y se sienten mal, pesados, comieron rápido y les cayó mal, o con frustración por no haber podido cumplir su objetivo de nutrirse en forma saludable”.

Cuidá tu corazón

Según un estudio sobre 7725 adultos, realizado por un equipo del Hospital Ilsan de la Universidad Dongguk en Seúl, existe una correlación directa entre las personas que comen solas y la presión arterial alta y los niveles altos de colesterol. Aunque los resultados mostraron que los efectos de la comida solo son más frecuentes en los hombres, lo que los hace un 64 por ciento más propensos a contraer el síndrome metabólico, las mujeres también son afectadas: el 29 por ciento de las mujeres solteras mostraron una alta probabilidad de desarrollarlo.

Siete costumbres saludables

¿Qué hacer si uno vive solo? “Por supuesto la solución no es buscar cualquier compañía”, dice la Dra. Ramos y afirma que “hay muchas buenas costumbres que se pueden adoptar para hacer del momento de las comidas un hecho saludable”:

  1. Organizar la cocina y la heladera. No llegar a casa y darse cuenta de que está vacía y terminar llamando al delivery. Dedicar un día por semana a ir al supermercado y tener alimentos saludables, como cereales, arroz, huevos y carnes desgrasadas cocidas y freezadas.
  2. Almacenar la comida, de forma que sea atractiva y fácil de consumir. Tanto en la heladera como en el freezer usar tapers rotulados y, en las alacenas, elegir frascos de vidrio con alimentos saludables a la vista. Todos aquellos envasados industrializados tenerlos bien guardados, para consumirlos con menos frecuencia.
  3. Planificar las compras y hacerlas sin tener hambre para no “comprar con los ojos”.
  4. Detectar en el barrio alguna rotisería, supermercado o lugar de comida al peso que ofrezca bandejas de frutas, ensaladas y carnes horneadas.
  5. Agendar encuentros con amigos en lugares para sentarse a comer bien y poder conversar, en lugar de salidas a bares donde solo hay bebidas y tragos.
  6. No comer mirando la tele o la computadora. Poner la mesa y sentarse a comer con tranquilidad. Poner una música tranquila, tomarse el tiempo necesario. Darse el tiempo para asimilar los alimentos y digerirlos correctamente.
  7. Dejar los alimentos más placenteros para compartir con otros. Esa picada, ese postre, ese chocolate que no son nutritivos, pero se pueden incluir en una dieta saludable en su justa medida y resultan un deleite comerlos en compañía, en una situación social; eso le va a agregar un plus a la experiencia.

Los hábitos saludables no dependen de si estamos en compañía. No debemos olvidar nuestra relación con los alimentos que nos nutren ni dejar de darnos el tiempo para disfrutarlos, porque estar solas puede ser una elección o una circunstancia, sin embargo alimentarnos saludablemente es una conducta que trasciende cualquier estado personal.

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