¿Te preocupa que aprendan a comer variado? En esta nota te contamos qué pasos podés seguir para que sean buenos gourmet desde pequeños.

 

Comenzar a darle las primeras comidas a tu bebé abre un mundo de dudas, miedos y sensaciones que se mezclan con la alegría de verlos pasar a una nueva etapa. ¿Qué pasa si algo no le gusta? ¿Cómo hago para que se quede sentado? ¿Debería comer al mismo tiempo que toda la familia? Son algunas de las preguntas que Karina Gao, profesional gastronómica y creadora de @monpetitglouton se hizo cuando sus gemelos comenzaron a probar los primeros sabores y decidió, para compartir su experiencia con otras madres, contar en su libro Mon Petit Glouton 70 recetas para bebés gourmet, cuáles son para ella las diez reglas que implementó a la hora de comer para que sus hijos incorporen variedad de alimentos y buenos hábitos desde pequeños.

Con la aclaración de que siempre lo primero y principal es consultar con el pediatra de cabecera, nos cuenta sus diez reglas:

1. Darles solo cosas ricas
Si algo no me parece rico, no se lo doy a mis hijos. Solemos tener el prejuicio de que los purés son sosos, pero no siempre es así: pueden quedar muy ricos, y así debería ser cualquier plato para los bebés. Tampoco le veo el sentido de darles algo que a mí no me gusta comer, porque eso no va a ser sostenible en el tiempo, especialmente cuando empecemos a comer juntos. Pero sí es posible que uno cambie sus hábitos alimenticios con los bebés, yo redescubrí las verduras gracias a los chicos.

2. Probar la mayor variedad posible
Siempre hago un pequeño cálculo: si les doy a mis hijos cinco productos diferentes para que coman y no les gustan dos, solo les quedan tres. Pero si les doy veinte, por más que cinco no les gusten, aún quedan quince. Está científicamente comprobado que los bebés que comen más variado antes del año tienen mejores hábitos alimenticios a lo largo de sus vidas.

3. Comer sin juguetes
Los juguetes y los aparatos electrónicos, a veces, aparentan ser una solución fácil a la hora de alimentar a los chicos. Puede ser que por un instante, jugando o mirando dibujos animados, se queden tranquilos. Pero pierden aún más su capacidad de concentración, la cual se debe ir adquiriendo con la práctica. A la larga es peligroso porque los bebés se terminan confundiendo, y es un camino de ida.

4. Establecer algunos rituales de las comidas
Ayuda al bebé a entender que empezó el momento de la comida y así entrará en ese rol rápidamente. Un hábito puede ser lavarles siempre las manos con un paño mojado, sentarlos en la silla para comer y colocarles el babero. Con estos pasos, ya sabrán que lo siguiente que tienen que hacer es esperar que les sirvan. Para marcar la finalización de la comida, solemos aplaudir, agradeciendo a la persona que les está dando de comer en ese momento (mamá, papá, abuelos, la niñera). Estos pequeños gestos contribuyen a que los chicos comprendan la rutina y a que empiecen mentalmente preparados para la siguiente etapa.

5. Nunca comer de mal humor
Creo firmemente que comer es una actitud relacionada con el placer, no con la necesidad. Comer felices, celebrar cada comida porque los bebés tienen un sensor de emociones muy sensible: si para nosotros darles de comer es una carga, no podemos esperar que ellos lo disfruten. Una regla que ayuda es establecer que si los chicos, por cualquier razón, están de mal humor, lloran y no quieren comer, no forzarlos.

6. Comer solo en horarios de comida
Partiendo de la base de que la totalidad del tiempo entre plato principal y postre no excede, en la familia de Karina, los veinte o treinta minutos, si los chicos no quieren su comida adoptaron el método de ofrecérsela tres veces con un intervalo de entre dos y cinco minutos. Si, pasados esos intentos, aún la rechaza, no se insiste más. Pero, eso sí, hasta el próximo horario de comida o merienda, no les damos nada. Considero que saltear una comida no les afectará el peso, pero si les empezáramos a dar fuera del horario establecido, la rutina se iría modificando y ellos tendrían cada vez menos incentivos para comer cuando hay que hacerlo.

7. Escuchar atentamente y únicamente los consejos de tu pediatra de cabecera
En cuanto a la alimentación infantil, cada pediatra tiene su librito, pero es importante respetar el librito de nuestro pediatra. Si para tu médico no está permitida la espinaca antes de los nueve meses, por más que tu hermana se la esté dando a su hijo, no te sumes, esperá a que te autorice el pediatra.

8. No invertir los roles
Hasta el año del bebé, el alimento principal es la leche (materna o de fórmula). Las comidas son complementarias, son un entrenamiento y un aprendizaje. Los bebés tienen que aprender a morder y a saborear. Se va aumentando la importancia de las comidas a medida que van pasando los meses hasta llegar al año: es entonces cuando se invierten los roles y la leche pasa a ser complemento. Pero esto no tiene una fórmula exacta por lo que hay que aprender a bajar las ansiedades, muchas veces no es que no quieran comer, sino que quizás simplemente no estén listos.

9. No bajar los brazos fácilmente
Para determinar que a los chicos no les gusta algún producto en particular, deben haberlo probado diez veces, en distintas texturas, cocciones y recetas. Es posible que no les guste algo, lo importante es que no nos desanimemos en el primer o segundo intento.

10. Aprender a escuchar a tu hijo
Los bebés son pequeños seres humanos, no robots. Pueden tener sus días de poco o mucho apetito. También los gustos pueden cambiar: lo que les gustó mucho los primeros meses quizás no les guste más por un tiempo, y más adelante vuelva a gustarles. Si dan vuelta la cara y no comen más, no los fuerces, te están diciendo que ya no quieren. Escuchalos, ellos saben comunicarse más de lo que creemos.

Cada familia es un mundo y cada bebé tiene sus propios gustos, solo hay que buscarle la vuelta para que aprendan a saborear cada alimento.

 

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