Llega fin de año, los chicos traen el boletín y lo vivimos como si fuera el mismísimo apocalípsis. ¿Qué hacer para que no te gane la desesperación y que tu hijo superar esta etapa con éxito?

 

Terminan las clases y lo que, para unos padres, es un momento de alivio -porque se terminan los horarios, las reuniones, los actos escolares o el preparar los domingos el uniforme para el lunes-, para otros, es el comienzo de las preocupaciones ya que deben buscar soluciones para ayudar a sus hijos a rendir todas las materias en diciembre.
Si sos del segundo grupo, de los que van a tener que esperar un poco más para descansar de matemáticas, ciencias, lengua o biología, lo primero que deberías preguntarte, dice la Consultora Educativa Lic. Cecilia Francischetti, es: “¿Cómo fueron acompañando y viviendo el proceso escolar de su hijo?”. Porque “que los hijos se lleven todas las materias no debería ser una novedad para los padres”.

Pasar el estrés. Una vez superado el shock, lo importante es entender que: “No hay culpas, la responsabilidad del chico es una y la de los padres es otra”, indica la especialista, y agrega que: “La idea no es reaccionar, sino entender que el rol de los adultos es no perder de vista el acompañamiento integral del hijo y recordar que acompañar es estar juntos en determinado proceso”.

En este sentido, Francischetti afirma: “Los padres deben alentarlos y poner reglas claras, apoyarlos y estar disponibles frente a las necesidades de sus hijos. Sin olvidar que el chico tiene que estudiar (por eso es estudiante), mientras que los padres pueden ayudarlo a organizarse, a planificar el estudio pero no a hacer la tarea por él”.

A su vez, para que estos momentos no resulten un caos y poder atravesarlos desde la comprensión y con la contención que los hijos necesitan, la Lic. en Ciencias de la Educación (M.P 856427) Lorena Parabúe recomienda:

• Entender que cada chico se lleva materias por distintos motivos: hay alumnos responsables y autónomos que ocasionalmente se llevan materias; otros que se llevan muchas porque están desmotivados por lo escolar o en general; otros tienen dificultades de aprendizaje que necesitan de una evaluación y diagnóstico profesional; en algunos casos, transitan problemas emocionales, personales o familiares; o muchas veces los adolescentes no cuentan con los recursos cognitivos y emocionales para sostener un esfuerzo constante.
• Es importante, una vez que encontramos la causa, acompañarlos en este proceso con calma y con la distancia óptima para que puedan superar estas instancias de evaluación, aprendiendo desde las dificultades que se pueden presentar.
• Cada materia, profesor e institución tiene objetivos, programas e instrumentos de evaluación diversos. Es fundamental conocerlos y que nuestros hijos los tengan claros para la preparación de cada instancia evaluadora.
• Ayudarlos desde la organización de tiempos y espacios para estudiar eficientemente. Planificar horarios con ellos que se cumplan sin objeciones y en espacios sin distractores que obstaculicen el estudio.
• Prever en algunas situaciones el acompañamiento de un profesor especial de alguna disciplina.
• Estar muy atentos a la autoestima y a la confianza, entendiendo que este es solo un obstáculo que deben sortear y del que deben salir fortalecidos.
• Evitar incentivarlos en la superación de estas instancias desde premios o castigos. Estudiar es un derecho, pero también una obligación, y así debemos entenderlo nosotros como papás y nuestros hijos como tales.

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