No se trata de dietas ni de milagros, solo hay que aprender a comer, volver a educarnos en nuestra alimentación. ¿Estás lista?

 

La idea de que solo podemos bajar de peso dejando de comer lo que más nos gusta, ya quedó en el pasado. Es sabido que cuando nos privamos de algo el esfuerzo dura poco y al tiempo ¡nos queremos comer todo! Entonces nos frustramos, volvemos a empezar y la historia se repite hasta que tiramos la toalla definitivamente. Es que el concepto de dieta es sinónimo de prohibición y lo que se necesita para sentirnos más saludables es cambiar hábitos. “Se podrá bajar de peso con miles de métodos, pero si no cambiamos nuestra forma de pensar y tomar decisiones, esos kilos se van a recuperar. Entonces para cambiar tu cuerpo hay que empezar por tu cabeza. Es maravilloso poder elegir, comer rico, variado, sentirte mejor y legalizar ciertos placeres, cuando podés comer una porción de torta o una de pizza sin sentir que estás haciendo algo ilegal, eso ya es parte del proceso de cambio”, dice la Coach Saludable Verónica Segreto. Y para lograr esto debemos recurrir a la educación alimentaria.

Volver a empezar

A lo largo de la vida vamos cambiando nuestra alimentación por gustos, creencias, costumbres y muchos mitos que van surgiendo sobre los alimentos. Incorporamos conductas que no siempre son las mejores y, en algunos casos, son la causa de enfermedades posteriores. Así, hay gente que no desayuna, que no almuerza, que solo cena y picotea todo el día, sin darse cuenta del daño que significa para su salud. Por eso, afirma Segreto, debemos “reeducarnos, volver a aprender a alimentarnos tanto en calidad como en cantidad, entender, leer, preguntar y por sobre todo observar. Lo que tratamos de hacer es transitar un proceso de aprendizaje para desterrar ciertos mitos instalados e ir de a poco incorporando conductas que se transformen en hábitos saludables”.

Para lograr cambios positivos no hace falta demasiado esfuerzo, con ordenarnos ya es un buen comienzo. La especialista nos da algunos consejos:

  • No saltear las comidas principales.
  • Organizar un menú en casa y en función de ello hacer la lista del supermercado.
  • Ordenar la heladera y alacena.
  • Tener alimentos saludables listos para consumir, lavados y frescos en casa y en nuestro espacio de trabajo.
  • Comer variado.
  • Elegir alimentos frescos de estación.
  • No saltear comidas porque se junta hambre y cuando hay hambre es difícil hacer una elección saludable, el hambre no nos deja pensar.
  • Evitar comer de las fuentes. Siempre servir lo que vas a comer en tu plato, mirarlo: debe ser rico, lindo, saludable y en su porción justa.
  • Si nos damos un permiso y comemos en exceso, volver al camino sin pensar que todo se arruinó. Un estilo de vida saludable es flexible.

“El orden y la organización hacen que seamos más saludables. También vamos a planificar la actividad física, el orden y la limpieza en casa, vamos a descansar mejor, tomar más agua y entonces una cosa va llevando a la otra porque estamos pensando en un estilo de vida”, agrega la coach.

Nunca es tarde

Reeducarnos en nuestro día a día puede llevar entre 3 y 4 meses, pero “lo más importante es la decisión, si la persona está decidida a vivir mejor, el resto fluye. Al principio puede ser más trabajoso hasta que luego, como toda práctica, sale más fácil y se instala como hábito”, asegura Verónica Segreto y recuerda que “no hay alimentos buenos ni malos, somos nosotros frente a lo que comemos. Una porción de torta no engorda y una ensalada no adelgaza, por ir al gimnasio una vez no vamos a ver cambios, pero si vamos muchas veces sí. Cantidad y frecuencia son palabras claves en este proceso en el que comer rico hace bien”. Así que olvidate de las dietas y recalculá para avanzar por el camino de una alimentación consciente.

 

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Instagram: @verosegreto
Web: http://veronicasegreto.com.ar/

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