Para las menos expertas animarnos a condimentar las comidas puede ser todo un desafío. Después de leer esta nota vamos a sorprender renovando nuestras recetas con una explosión de sabor.

 

Muchas veces nos preguntamos cómo podemos darles más sabor a nuestras comidas, ese gustito que parece darles el toque especial. Las especias son grandes aliadas, además de ayudarnos a reducir el consumo de sal, nos ofrecen una experiencia que activa nuestros sentidos no solo con el gusto, sino también con sus colores y aromas. Además, son naturales porque provienen de semillas, frutos, cortezas, flores, hojas, raíces o resinas.

Opciones hay cientos, pero como menos es más para empezar a familiarizarnos con estos condimentos le pedimos al chef profesional Marcelo Kulish, dueño de Espacio Azai, que nos cuente cuáles son las cinco especias que no podemos dejar de tener en nuestra cocina para lograr platos increíbles. Estos son los elegidos:

Pimienta negra: es la aliada número uno de la sal, la agrego al comienzo de la elaboración para que aporte sabor a la comida y que se infusione dentro de la salsa o el guiso, que se tueste en un grillado o se dore en un horneado, pero a la vez considero importante corregir cuando termino mi plato. Como en todas las especias, siempre es mejor tenerla entera y no molida para que conserve su sabor y aroma por mucho más tiempo, y molerla de a poco, yo lo suelo hacer de a 50 gramos en un molinillo de café eléctrico (es un electrodoméstico bastante barato y excelente para moler especias en el momento). El aroma que sale de la pimienta negra recién molida es espectacular.
La pimienta negra se puede usar en polvo (muy molida), rota en pedacitos pequeños (apenas molida) y entera: depende del efecto que quiera lograr en el plato. Si solamente quiero aportar sabor, pero que no se note, la uso en polvo; si quiero que el comensal muerda un pedacito pequeño de pimienta y explote de sabor dentro de la boca, la uso apenas molida; y, por último, si quiero que se note mucho, que sea protagonista del plato, la uso entera (el clásico lomo a la pimienta negra).

Pimentón: siempre se usa molido, es muy raro comprar pimientos secos y molerlos en el momento. Hay muchos tipos de pimentón: picantes, ahumados, pero voy a elegir el dulce. Como con muchas especias, cuando uso pimentón en alguna cocción lo doro primero en aceite, con mucho cuidado de que no se queme, y lo agrego luego en mi salteado de verduras, por ejemplo. También lo uso mucho para terminar de decorar mis platos junto con alguna hierba fresca verde como perejil, cilantro o ciboulette. El contraste de verde intenso y rojo me gusta mucho, es algo muy simple y hace lucir cualquier plato casero. Hay que tratar de conseguir un pimentón de buena calidad, hay muchos en el mercado que no tienen aroma y menos sabor.

Ají molido: soy consciente de que en Argentina se come muy poco picante, pero considero fundamental tener en la cocina algo que pueda aportar, aunque sea, algo de picante y, obviamente, sabor. El ají molido también recomiendo rehogarlo junto con el sofrito (salteado). De esta manera se dora y se intensifica su aporte de sabor. También los hay ahumados y de diferente intensidad de picor. Por eso es importante conocer bien el que uno tiene, para saber en qué proporción usarlo según lo picante que quiero que quede el plato. El ají molido lo puedo usar en casi todo: en salsas, en sopas, en guisos.

Comino: es otra de mis especias favoritas y es muy usado en Argentina. También, aunque les parezca raro, conviene comprarlo en semillas enteras. Antes de usarlo, recomiendo tostarlo suavemente en una sartén seca, sin aceite ni nada, y luego molerlo. No van a poder creer el aroma que sale del molinillo. También lo uso entero, en semillas, para terminar algunos platos. En algunas ensaladas de yogur indias o en algunos guisos especiados lo tiro por encima para decorar. Pero no solo decora, sino que aporta mucho sabor. Me animaría sin problemas a usarlo dentro de un pan o en ensaladas típicas argentinas.

Tomillo: es una de las hierbas típicas francesas, aquí en Argentina hay mucho y no es muy caro. De hecho, crece muy fácil en macetas y jardines. También se vende fresco en supermercados. Siempre es mejor usarlo fresco, pero si lo tenemos seco en un frasco no está nada mal. Lo podemos usar en rehogados, pero lo más común es incorporarlo al principio de la cocción para que se infusione dentro del preparado. También lo puedo añadir en ramitas enteras para después sacarlo y que no estorbe al momento de comer. Va muy bien con carnes al horno, pescados, pollos estofados o al horno y con platos de verduras. Algo interesante de hacer es infusionar aceite de oliva u otro tipo de aceite con tomillo. Es muy simple, hay que calentar un poco una taza de aceite y añadirle una cucharada colmada de tomillo, dejar reposar por unos 30 minutos y listo. Lo podemos colar o guardar en un frasco con el tomillo adentro. Este aceite luego se puede usar para cocinar o para preparar alguna vinagreta para ensaladas. El gustito que aporta de tomillo es un placer.

¡Llená tu cocina de especias y ponele sabor a tus comidas!

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