Es la cepa insignia de los vinos argentinos y hoy se celebra en el mundo su día. Te contamos cómo homenajearlo con una rica comida que resalte su sabor.

 

No hay mesa argentina en la que el Malbec no esté presente. Es que, si bien su origen es del suroeste de Francia, es un clásico argentino. Sus características pueden ser muy diversas según su lugar de origen, modo de elaboración y crianza, pero como rasgo principal sus vinos presentan notas de frutas rojas frescas o cocidas, pimientas y violetas. Y en los casos de aquellos exponentes criados en barrica, a las notas mencionadas, se sumarán los aportes del roble.

No solo tinto

Estamos acostumbrados a relacionar al Malbec con un clásico tinto, sin embargo, Alejandro Martínez, miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers, explica que “con esta emblemática variedad también se elaboran vinos blancos, rosados, espumantes, dulces, como cosechas tardías y encabezados, es decir con adición de alcohol vínico al estilo oporto. Además, dentro de la inmensa oferta de tintos, los hay jóvenes, frutados y de cuerpo ligero, y, en el otro extremo, podemos encontrar Malbec estructurados, potentes e intensos.

La combinación perfecta

No hay dudas de que las carnes y los quesos siempre lo enaltecen y se disfrutan más con un buen Malbec. Pero ¿qué otros maridajes podemos lograr para combinar de manera armoniosa nuestras comidas con este vino? Martínez nos recomienda para:

Los tintos en general: “su gran versatilidad, a la hora de ir a la mesa, permite acompañar pastas con salsas sobre la base de tomate, risotos, guisos y, ¿por qué no?, una clásica y cotidiana milanesa napolitana”.
Los tintos de Malbec jóvenes: van a armonizar mejor con quesos semiblandos.
Los tintos de la gama reservas: van a contrarrestar muy bien la potencia de los quesos más estacionados, de la familia de los sardos, parmegianos, granapadano, etc.

Los de cosecha tardía y los encabezados: van a acompañar muy bien distintos postres, como un rico volcán de chocolate, un clásico tiramisú, y un imbatible vigilante argentino: queso y dulce. “Un consejo, animarse a probar un Malbec dulce acompañado de un buen queso azul. Es muy probable que te sorprendas gratamente”.

Si bien el Malbec es muy versátil, hay que tener en cuenta que no todo combina con todo. “Hay algunos alimentos que de manera aislada pueden interferir de forma negativa con el vino, como, por ejemplo: la cebolla cruda, los escabeches, el vinagre, y las texturas fibrosas de verduras hervidas como espárragos, acelga y chauchas, que pueden ser más combinables si por ejemplo gratinamos los espárragos o le agregamos queso a la acelga”, asegura el sommelier.

Para que la experiencia sea inolvidable, un dato clave es la temperatura a la que se aconseja servir este vino, más allá de la comida que lo acompañe:

  • Los espumosos se recomiendan servir entre los 5°C y 7°C.
  • Los blancos de malbec se presentan con un importante caudal de boca y los podemos servir entre los 8°C y 10°C al igual que los rosados.
  • Los tintos van a ir desde los 13°C a los 18°C, sirviendo los más jóvenes más fríos que los más estructurados.

Levantemos la copa y celebremos su día acompañándolo con una buena cena que potencie las notas de sabor que lo distinguen.

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