¿Te imaginás despertando con vista a viñedos o cosechando las uvas que serán parte de un clásico malbec? Conocé cuáles son las principales bodegas que, además de degustación y cata de vinos, te ofrecen paseos, restaurantes, hoteles para tener una experiencia completa que puede ser de un día, un fin de semana o unas minivacaciones.

 

Hace unos años las bodegas abrieron sus puertas para recibir a los amantes del vino con tentadoras degustaciones de sus productos. Para quienes visitan San Juan, Salta o Mendoza, por ejemplo, se hicieron paradas obligadas para llevarse algunos vinos. Pero, poco a poco, comenzaron a sumar otras actividades que las hacen atractivas además para el público más inexperto, aunque curioso de saber cómo se realiza esta bebida o de conocer la historia de la finca que los produce. Así, las propuestas se ampliaron, tanto que invitan a pasar el día o hasta a alojarse para vivir una experiencia única de sabores, de descanso y de contacto con la naturaleza entre los propios viñedos. Te contamos algunas opciones para que elijas la que más te guste:

Bodega Goyenechea, de España a Mendoza

“Siempre es bueno diversificar la oferta y dar alternativas al consumidor, expandir la experiencia que va más allá del vino en sí mismo y que tiene que ver con todo lo que rodea su producción, la historia, el lugar, la gente que lo hace: son todos elementos importantes y únicos que le suma a quien puede acceder a ellos”, dice Sebastián Goyenechea, director de Bodega Goyenechea y miembro de la quinta generación familiar dedicada al vino.

Su historia: la bodega fue fundada en 1868 por dos inmigrantes españoles, los hermanos Santiago y Narciso Goyenechea, que tiempo después adquieren la finca ubicada en Villa Atuel, al sur de la provincia de Mendoza. Algunos años más tarde se unen a los Arizu, implantaron vides y formaron, entre 1930 y 1940, el mayor viñedo del mundo para producción de sus vinos que ya se vendían en todo el país. Hoy sigue siendo una empresa familiar en la que trabajan juntas la cuarta y quinta generación con producciones que llegan a distintos países. Su bodega, situada en el centro mismo de los viñedos, conserva la arquitectura original de 1905.

Su propuesta: la visita comienza en la Finca La Vasconia (su nombre hace alusión al origen vasco de sus fundadores) donde se encuentra la bodega centenaria rodeada por un grupo de viviendas, la capilla, la escuela y el club social. El recorrido dura unos 15 minutos y el visitante podrá conocer sobre los procesos de vinificación y guarda, para después disfrutar de una cata de tres vinos distintos en la sala de degustación. Quienes quieran alargar su estadía pueden realizar un paseo entre los viñedos y sentarse en el jardín, rodeado de antiguos álamos y plátanos, mientras saborean unas ricas picadas regionales, meriendas, degustaciones con delicatessens o simples refrescos.

Las visitas en español son sin costo de lunes a sábados y feriados de 10:30 a 17.45 con una frecuencia cada 45 minutos. Para más información: (0260) 154617294 o visitas@goyenechea.com.

 

 Dante Robino, custodiada por la Cordillera

“La industria del vino es dentro de la categoría del consumo masivo la que mayor cantidad de opciones concentra, tanto en variedades como en marcas. En ese contexto buscamos generar experiencias con el consumidor que vayan más allá del simple contacto con la botella. Visitar una bodega, alojarnos junto a los viñedos de aquel vino que acompaña nuestras mesas o degustar el resto de variedades de una línea que no conocíamos, generar un vínculo con el consumidor que tiene que ver más con lo emocional que con lo racional”, explica Roberto Monsalvo, gerente de Marketing de Dante Robino.

Su historia: tiene más de 95 años de experiencia dedicada a la elaboración de vinos de media y alta gama, es propiedad de la Familia Squassini que, generación tras generación, sigue transmitiendo los valores y la tradición que los caracterizan. Fundada en 1920 en Luján de Cuyo (Mendoza), sus capitales continúan siendo 100% nacionales. Forma parte de los “Caminos del Vino” y es el segundo exportador de espumantes del país, uno de los motivos por los que es visitada por turistas de diferentes partes del mundo.

Su propuesta: incluye un recorrido a lo largo de 90 años de historia que comienza en un tradicional viñedo Malbec ubicado junto a la bodega. Luego, el paseo continúa por las distintas salas: la Nave Piletas, que es del año 1920 y actualmente se encuentra en uso; la Nave Barricas, donde se observa cómo se maduran y descansan los vinos y en la que, además, se exhiben obras de los principales artistas de la provincia, y el Área de guarda de vinos tranquilos. La vedette de esta visita es el sector de elaboración de espumantes en donde se podrá degustar la bebida directamente de tanque y visitar la Cava Subterránea. Por último, en el Visitor Center, donde se exhiben las líneas de la bodega, se finaliza la visita con degustaciones de sus vinos en un ambiente cálido y placentero, ante una imponente vista del Cordón del Plata, que los visitantes se llevarán como souvenir de la naturaleza.

Las visitas son de lunes a sábados con reserva previa. El costo de la degustación va de los $120 a los $350 en función de los vinos que se degusten. Para más información: (0261) 488-7229/2050 o turismo@bodegadanterobino.com.

 

Algodón, un lugar para quedarse

“Elaboramos nuestros vinos con uvas propias de nuestra finca, con una producción de 70000 botellas de vinos al año. El enólogo Mauro Nosenzo hace un seguimiento personalizado en cada vino, lo que proporciona identidad en el estilo. Nuestra misión es que el visitante pueda desconectarse de su rutina a través de nuestros vinos y del entorno que lo rodea”, cuenta Ignacio Goldin, gerente de Marketing de Algodon Wine Estates.

Su historia: ubicada en San Rafael (Mendoza), en las imponentes laderas de las montañas Sierra Pintadas, sus 120 hectáreas de viñas son cultivadas desde 1946 y se alimentan del agua de deshielo proveniente de los Andes. La bodega fue construida en 2002 y suma entre sus atractivos un hotel y un desarrollo inmobiliario donde se combinan el vino y el golf.

Su propuesta: para quienes quieran hospedarse, la bodega cuenta con un lodge estilo campestre con ocho suites con vista a los viñedos. De esta forma la experiencia incluye el campo de golf, cuyo circuito es a través de las vides; las canchas de tenis y paseos en bicicletas o caminatas a través de los viñedos. La visita a la bodega está abierta tanto para los huéspedes como para los visitantes ocasionales, quienes podrán conocer el proceso de elaboración y degustar vinos directo desde sus barricas. Además, el paisaje ofrece una hermosa composición de árboles frutales, como manzanos, perales, durazneros, castaños, membrillos y olivos de más de 100 años. La experiencia se completa con un rico plato de cocina regional o a la parrilla del restaurante Chez Gastón, abierto al público, que tiene la particularidad de utilizar productos elaborados por productores de la zona.

Para hacer la visita a la bodega se debe solicitar una reserva previa. Más información: (0260) 4429020 o reservas@algodonwineestates.com.

 

Quara, viví la cosecha

“Las bodegas abren sus puertas para dar a conocer el terroir y sus productos, tanto del mercado doméstico como de exportación. Esto no sólo ofrece importantes oportunidades alternativas de negocio a través de la venta directa de vino, sino que al mismo tiempo es una nueva forma de generar imagen de marca y de fidelización del visitante con los valores, principios y productos de una bodega”, asegura Rosario Sotelo, brand manager de Finca Quara.

Su historia: atraído por el paisaje del Valle de Cafayate, José Fortunato Lavaque se instaló allí recién llegado del Líbano a principios del siglo XIX para comenzar a trabajar en su propia bodega que, al poco tiempo, ya producía 1500 hectolitros anuales de vino. Fueron pasando las generaciones y finalmente se instalaron en el lugar donde hoy los quintos representantes de la familia llevan adelante esta tradición: la finca Quara ubicada en el corazón del Valle Calchaquí, en la localidad de Cafayate. Allí, aún se conserva la casona, al pie de los cerros, que es un auténtico monumento arquitectónico inspirado en el estilo renacentista, una de las construcciones más antiguas y mejor conservadas de la región.

Su propuesta: en visitas guiadas de 30 minutos proponen conocer la finca y la bodega con un recorrido desde el terroir hasta el producto terminado. Luego, cada visitante elegirá entre una degustación de sus vinos o completar la experiencia con un “picoteo” o almuerzo bien típicos de Salta, que se realizan bajo la Glorieta, un lugar donde el protagonista es el paisaje de montaña. Como dato, el verano es el momento ideal para visitar la finca, ya que se realiza la Vendimia de Altura, esto quiere decir que podrás participar de una jornada de trabajo para vivir la experiencia de cosechar vos misma las uvas.

Las visitas son gratuitas y se realizan de lunes a domingos con reserva previa. Para más información: (3868) 421709 o turismo@fincaquara.com.

 

 

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