Si elegimos la combinación correcta de hebras escuchando lo que nuestro cuerpo nos dice, esta infusión puede ayudarnos a armonizar y a potenciar nuestros centros de energía. En esta nota te contamos cómo lograrlo.

 

“Me tomo cinco minutos y me tomo un té”, decía una publicidad hace muchos años atrás como propuesta a esa pausa que todos necesitamos en algún momento del día. Hoy, para que ese relax resulte aún más beneficioso para nuestro cuerpo y alma, la propuesta es conectarnos con lo que sentimos y así elegir las hebras justas para cada infusión. “La idea es que puedas preguntarte “¿qué siento?”, que tengas un registro de tu cuerpo y puedas escuchar lo que te pide, conectando con tus sentidos y emociones a través de los colores, aromas, sabores y texturas”, dice Luciana Bechech, creadora de Siente Infusiones.

Sentí tus chakras

Elegir el té en función a cómo nos sentimos en ese momento ofrece una experiencia completa para nuestro bienestar y este proceso se logra conociendo cada uno de nuestros chakras que “son los centros de energía distribuidos a lo largo del cuerpo. Son “ruedas” que reciben, regulan y distribuyen el flujo de energía a través de nuestro sistema energético”, cuenta Bechech y explica que los principales son siete:

Chakra 1: Raíz o Basal. Es la raíz a partir de la cual nos desenvolvemos en el mundo. Está ubicado en la base de la columna vertebral, en el área del coxis y se corresponde con las glándulas suprarrenales. Se asocia al elemento tierra y al color rojo. Nos ayuda a aprender la lección de la supervivencia. Influye en lo material, la concreción y el mundo físico. La energía de este chakra alimenta la columna vertebral, los riñones, los huesos, los dientes, el intestino grueso, el ano y el recto. Cuando está en armonía, da a la persona una presencia de poder y vitalidad y el sentimiento de estar “aquí y ahora”, bien afirmado en la realidad física con una fuerte voluntad de vivir.

Chakra 2: Sexual o Sacro. Nos conecta con la capacidad sensible, la creatividad y la energía sexual. Está ubicado en el bajo abdomen, a la altura de los genitales. Se dirige hacia los órganos reproductores; sus glándulas correspondientes son los ovarios en las mujeres y los testículos y próstata en los hombres. Se asocia al elemento agua y al color naranja. Cuando está en armonía, la persona siente alegría de vivir, receptividad y sensibilidad.

Chakra 3: Plexo Solar. Este centro coordina la energía del poder personal, la capacidad de acción y la superación del miedo. Está ubicado sobre el ombligo, en la región abdominal. Se asocia al elemento fuego y al color amarillo. Es el asiento de la personalidad. Es el lugar en el que encuentra su identificación social y trata de confirmarse a sí mismo mediante la fuerza personal, la voluntad de rendimiento y la aspiración de poder o mediante la adaptación a las normas sociales. Cuando funciona armónicamente se transmite un sentimiento de paz, de armonía interna contigo mismo, con la vida y tu posición ante ella.

Chakra 4: Cardíaco. Está ubicado en el centro del pecho y nos enseña sobre el amor, el perdón y la compasión. Equilibra la capacidad de sentir y la aceptación de uno mismo. Se asocia al elemento aire y al color verde. El centro físico de este chakra se corresponde con el timo, que regula el crecimiento en los niños, dirige el sistema linfático, estimula y fortalece el sistema inmune. Cuando está en armonía, seremos capaces de relacionar nuestra vida espiritual con la personal. El corazón es el mediador entre el ego y el espíritu. Tenemos la capacidad de experimentar la vitalidad de los chakras inferiores (físicos), así como de la bienaventuranza y la creatividad de los chakras superiores.

Chakra 5: Laríngeo. Está ubicado en la región de la garganta y nos enseña sobre la expresión de la propia verdad, el derecho de hablar. Se asocia al elemento éter y al color azul claro o turquesa. Se relaciona con los sentidos del paladar, la audición y el olfato. Su centro físico se corresponde con las glándulas tiroides y paratiroides, que regulan el metabolismo, el crecimiento del esqueleto y de los órganos internos, regulan el yodo y el calcio en la sangre y en los tejidos. Su energía afecta la parte inferior de la cara, la nariz y el aparato respiratorio, tráquea, esófago, cuerdas vocales, laringe y sistema linfático. Este chakra es el puente entre el amor que emana del corazón y la sabiduría del intelecto. Es el vehículo de nuestros sentimientos y de los pensamientos que utilizamos para expresarlos.

Chakra 6: Tercer Ojo. Está ubicado en la frente, en el espacio entre ambos ojos. Es el chakra que regula la intuición, la capacidad de ver y la confianza en las propias revelaciones. Físicamente se relaciona con la glándula pituitaria, los ojos, la nariz, los oídos y el sistema nervioso. Es el asiento de la creatividad mental, la capacidad de visualizar y la fuente de las habilidades psíquicas. Es la localización de la mente, el gurú interior, la puerta de entrada a nuestro viaje espiritual. Se asocia al elemento luz y al color índigo. Si no está bien equilibrado, nuestra intuición estará mermada y tendremos dificultades para visualizar y proyectar. Es fácil que sigamos algunas ideas equivocadas y que nos embarquemos en proyectos que nos pueden causar perjuicio.

Chakra 7: Corona. Está ubicado en la región de la coronilla, en la parte superior de la cabeza, y se relaciona con la sabiduría superior y la conexión con el Universo, el aprendizaje de la propia espiritualidad. Cuando este chakra está en equilibrio, la persona tiene una sensación de liberación e iluminación. Hay una sensación de amor universal, de notar cómo en el universo todo es Uno. Se asocia al pensamiento y al color violeta. El desequilibrio de este chakra hace que se pierda el interés por lo espiritual, que nos creamos siempre en posesión de la verdad, se pierda el respeto por los demás y nos sintamos coartados para expresar lo que sentimos.

 

 

La “ceremonia del té”

Cada chakra se corresponde con distintos órganos y emociones y tiene un color que lo representa. Es así que, al momento de preparar nuestro té, podemos combinar las hebras y realizar blends sobre la base de té negro, té verde, té azul, té blanco y rooibos, con flores y frutas, para lograr ese momento de meditación que nos propone conectarnos con lo que sentimos. “Lo que busco es que puedas llevar la atención a esas emociones, que puedas “frenar” en algún momento del día y tener registro de cómo te sentís. Y teniendo en cuenta eso, elijas el blend que necesitás. Una manera de equilibrar es llevar la consciencia a lo que sentimos, aceptarlo y dejarlo ser. Luego cada uno puede hacer el ritual y tomar el té de la manera que más le guste”, afirma Luciana Bechech. Así, comenta que “si nos centramos en el séptimo chakra que es el “Corona” se relaciona, entre otras cosas, con la paz, las creencias y la meditación. Es por eso que elegí una base de té blanco (muy bajo en teína) con manzanilla y menta que me pareció bueno para aquietar la mente y relajarse. La infusión resultante es de color amarillo muy clarito; es muy sutil. Se trata de un té artesanal y delicado. En el polo opuesto, el blend del primer chakra, “Raíces”, tiene base de té negro, con canela, jengibre, cardamomo, naranjitas y clavo de olor: esto hace que resulte una infusión intensa, de color oscuro y especiada. Este chakra se relaciona con lo material, lo concreto, el arraigo; con energía de arranque”.

La próxima vez que te prepares un té, tomate cinco minutos, o algunos más, para elegirlo según los ingredientes que te den esa energía que tu cuerpo necesita y date el tiempo de sentir el placer de disfrutarlo con todos los sentidos.

 

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