De acuerdo a las personalidades de cada viajero o a las circunstancias que lo rodean, un viaje que supone tener como objetivo el relax y disfrute pleno puede presentar algunos trastornos. ¡Te voy a contar los más comunes y que, aunque pocos lo sepan, suceden frecuentemente!

* Por Meme Castro

 

Hay que partir de la premisa de que la ansiedad siempre es una mala compañía. Y también tener en cuenta que viajar implica una movilización de muchas emociones con todos los sentidos puestos en común. Los síntomas y síndromes pueden aparecen antes, durante o luego del viaje.

Uno de los más conocidos es el Síndrome de Jerusalén que afecta a personas que visitan lugares religiosos y de repente se identifican con algún personaje de la historia sagrada. Sienten ansiedad, nerviosismo y una gran necesidad de visitar sitios sagrados.

Semejante a este, existe el Síndrome de la India. Ocurre cuando vas a un lugar que te promete relajación, paz y mucha solemnidad, pero al llegar te das cuenta de que nada resulta como te lo contaron. Este contraste puede generar una profunda angustia y a veces incluso hasta un comportamiento paranoico respecto de la población local.

El Síndrome de Bording Pass es algo que sucede minutos antes del abordaje, con todo listo, se comienza a sentir una leve sensación de arrepentimiento.

Y uno que seguramente les habrá pasado es el del viajero nostálgico. Aquel que vuelve a un mismo destino y siempre va querer repetir lugares anteriormente visitados por recordar agradables sucesos.

Por último, les cuento sobre el Síndrome del eterno viajero, caracterizado por una obsesión a viajar y conocer lugares nuevos. Llegar a uno no es suficiente y estando ahí el individuo ya quiere movilizarse a otro sitio, y así sucesivamente.

¿Tendré ese síndrome? ¿Será contagioso?

 

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